Conseguir que tu franquicia salga en los medios (2 de 2)

Stephen-McMennamy-Negocio-Franquicia

Decíamos en la primera parte de este medio decálogo para conseguir que tu franquicia salga en los medios de comunicación que si el marketing y la comunicación fuesen patrimonio exclusivo de las grandes enseñas, en periódicos y revistas, televisión, Internet o radio sólo aparecerían McDonald’s, Seur y Zara. Y aunque es cierto que salen más veces y más grande, es sólo porque manejan presupuestos de publicidad que no están al alcance de cualquiera. Repasábamos algunos argumentos y truquillos para salir, y decíamos que cualquier empresa medianamente seria, que realice una actividad legal puede aparecer en periódicos, revistas, radio, televisión e Internet. Basta con fijarse un poco para verlas… y con empeñarse en aparecer para conseguir que tu franquicia salga en los medios.


En cuarto lugar no detendremos un poco en el concepto noticia. La clave del éxito reside en no hablar sólo de “mi libro”, como el negado de Umbral, sino también de todo lo que le rodea: su sector, la competencia, lo que se hace en el extranjero, etcétera. No hay nada más aburrido que una red social llevada por un emprendedor que quiere dar a conocer su negocio: yo, mi, me, conmigo…

Ahora bien, si tú no hablas de tu negocio, lo van a hacer otros; y ahí, ¿cómo controlas tú su discurso? El pequeño empresario deber trabajar constantemente para que los mensajes que se transmiten sean los que le interesan y no fruto del azar. Con una buena página de Internet, con su correspondiente blog que colabore a la hora de posicionar; con unos perfiles en las redes sociales mínimamente “currados”, y que ayuden a difundir las apariciones que se logren con las notas de prensa dirigidas a los medios; con alguna colaboración en estos, escribiendo de lo que se sabe…

El problema de las pequeñas empresas suele ser el de los pequeños presupuestos. A menudo la falta de ideas se justifica con este problema, pero las grandes inversiones no son la única opción para trabajar una buena comunicación, promoción o publicidad. Para empezar, las ideas son gratis aunque cueste tenerlas y, por otro lado, las inversiones no son caras o baratas sino rentables o no rentables. Dicho esto, queda claro que conociendo las propias limitaciones pero teniendo bien definidos los objetivos, cualquier presupuesto puede optimizarse.

Y, sobre todo, es imprescindible medir los resultados para continuar optimizando. Por ejemplo, si tengo éxito entre los profesionales de la información presumiendo de lo rentable que es mi concepto de negocio, y varios medios se hacen eco de ello, a lo mejor tengo que ampliar ese tipo de información y seguir informando sobre ello de vez en cuando. Si la ficha en un portal me proporciona más contactos y peticiones de franquicia que en otro, habrá que aumentar la inversión en el mismo. Si genero más interacción en facebook que en twitter habrá que mejorar el calendario editorial del primero y quizá hasta prescindir de tener una cuenta en el segundo.

En definitiva, las actuaciones básicas para triunfar en marketing y comunicación son universales, y muy ligadas –como todo en esta vida– al sentido común. Aunque a veces al pequeño empresario le cueste verlo o crea que todo son grandes presupuestos. El reto consiste simple y llanamente en aplicar grandes criterios a pequeña escala: toda empresa tiene algo que contar, si lo hace bien y a los periosista adecuados.

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