La franquicia Chocolaterías Valor ofrece un negocio traspasable a los hijos

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Chocolaterías Valor, primera franquicia de chocolaterías en España, apuesta por franquiciados que comparten la gestión con sus descendientes, e incluso existe ya más de un caso en el que se ha producido el traspaso de negocio de padres a hijos. Este es el caso de la unidad abierta en la localidad alicantina de El Campello, que lleva ubicada en pleno Paseo Marítimo de la ciudad 20 años. El franquiciado actual es Joan Pérez Pastor que heredó el negocio de su padre. Este establecimiento es uno de los 39 con los que cuenta la marca situado en un marco incomparable pudiendo disfrutar de un agradable desayuno o merienda viendo el mar desde su terraza.

Parecido es el caso de Manuel Pérez González que mantiene desde hace 14 años un Chocolaterías Valor en plano centro de Torrevieja, junto a la plaza de la Iglesia. Tercera generación de hosteleros regenta junto a su hijo esta chocolatería y confiesa no arrepentirse de haberle abierto la posibilidad a su hijo de trabajar en este negocio. “Estamos en desarrollo todavía, trabajamos todos juntos, hay mucha armonía. Conocemos el trabajo y su desarrollo con respecto a la franquicia. Además las nuevas generaciones están mas preparadas profesionalmente en aspectos económicos y financieros de lo que estábamos antes, contando con la experiencia de criarse entre los bastidores de la hostelería”, explica Manuel Pérez.

El nacimiento de Chocolaterías Valor, la cadena de restauración de la centenaria compañía chocolatera, se remonta al año 1984, y desde entonces su crecimiento mediante franquicias ha sido “firme y sereno”, dentro de un ambiente familiar, como reconoce su director general, Pedro López. Según indica este empresario “somos cuidadosos en las operaciones, pero mantenemos el paso constante con el convencimiento que proporciona el saber que lo que hacemos lo hacemos bien”. Y es que para cada una de las franquicias concedidas la central aporta una ayuda inicial que incluye, entre otras cosas, maquinaria para la elaboración de churros y chocolate a la taza, elementos de cartelería y decoración, formación para el franquiciado y su personal –con estancias en Villajoyosa–, material promocional o productos para la inauguración, una inversión que ronda los 60.000 euros.

Con las Chocolaterías Valor el inversor encontrará un doble negocio: la propia chocolatería, con la oportunidad de ofrecer in situ el consumo del chocolate elaborado artesanalmente y en todas sus variedades, y la tienda, donde ofrecer todo tipo de productos elaborados, bombones artesanos de alta gama, originales (bombones artesanos de maíz tostado a la sal, aceite de oliva o vinagre de Módena), de licor, trufas y una completa gama de bombones sin azúcar. Todos estos productos y ventajas, configuran una oferta irresistible para el consumidor y hace que las chocolaterías se consoliden en el sector de las franquicias de restauración.

Y si cabe destacar una característica principal de las Chocolaterías Valor, esta es la diferenciación, el verdadero valor añadido de la enseña, respaldada por 130 años de experiencia. Según su director general, Pedro López, esta diferenciación «está enfocada a ser los mejores en nuestra especialidad. Si uno se para a observar, en hostelería, el concepto más de moda parece el de la cafetería de amplio espectro, pero nosotros estamos centrados sólo en los clientes que vienen a disfrutar el mundo del chocolate. Tal vez sean menos, pero también es cierto que son más fieles, y están encantados con nuestras chocolaterías. Por algo será…».

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