¿Qué franquicia elegir en 2019?

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Vaya una pregunta: cualquiera, menos la de la foto. O más concretamente, una franquicia de las que ya existían en 2018, en 2017, en 2016… Antes de dar ningún paso que nos comprometa a nada, es imprescindible informarse bien. Hay muchas franquicias y no todas suponen el mismo desembolso inicial. Del mismo modo, algunas pueden no ser adecuadas para el área geográfica en la que tenemos previsto establecernos, estar relacionadas con negocios de los que no sabemos nada en absoluto, o que directamente que no nos agradan.
Por si esto fuera poco, no todas las franquicias tienen los mismos márgenes de beneficio, ni se amortizan con la misma facilidad, ni tienen la misma demanda. Todas estas cosas –y muchas más que puedes consultar en este mismo blog, en las entradas anteriores– tenemos que tenerlas muy claras antes de comprometernos a gastar un euro en un nuevo negocio.

Existen consultorías especializadas, como Negocio Franquicia, donde el emprendedor/inversor puede informarse acerca de las franquicias más extendidas, conocer sus características generales y saber qué inversión necesitaría para poner en marcha la que le parezca más atractiva.

Como norma general, para elegir una franquicia, debe uno huir de las modas. Las tendencias en comercio suelen provocar una oleada de réplicas del mismo negocio que pueden saturar el mercado. Plantéate más bien si encuentras buenas razones para creer que el producto o servicio que vas a vender tendrá recorrido en el tiempo, o si corres el riesgo de que dentro de seis meses nadie se acuerde de que una vez existió una cadena de tiendas de calcetines fosforescentes, muy de moda en su momento.

Obviamente, las marcas consolidadas suelen ser más seguras que los recién llegados. Tendrás que valorar el riesgo que supone sumarse a una iniciativa novedosa y los beneficios que pueda tener ese riesgo, y compararlo con los costes que supone sumarse a una marca ya veterana en la que, a priori, sería más fácil obtener beneficio.

Un sistema menos formal, pero no por ello menos eficaz, es ir directamente a fisgar un poco a los negocios que nos parezcan más exitosos. Observar cuáles con las características de la zona en que están implantados, el ambiente del local, el comportamiento de los clientes…

Y ya puestos, intentar hablar con el franquiciado para saber cómo valora su relación con el franquiciador, y si merece la pena y resulta rentable meterse en ese berenjenal para poner una escuela de hacer brownies en el quinto pino

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