Franquicia y deporte, o como ser un buen profesional

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Estamos en la recta final de la temporada 2014-2015 en la NBA: el mejor baloncesto del mundo. Llegará entonces el verano, y será tiempo de béisbol –el único de los cuatro grandes deportes USA que se juega en el estío–, hasta que a la vuelta de las vacaciones comience de nuevo el todopoderoso fútbol americano, con sus caprichosos y multimillonarios ‘quarterbacks’ y sus temibles –con casco y sin él– ‘linebackers’, con su 1,90 cms de altura y sus 110 kilos de puro músculo.

Pero detengámonos en el primero, en el deporte de las canastas y los tipos altos que son capaces de encestar en ellas balones desde distancias asombrosas y en posturas inverosímiles. Y más concretamente en el suroeste de los Estados Unidos. Y hablemos de Gerald Green, Jr. un jugador que milita actualmente –o militaba al menos hasta esta temporada…– en los Phoenix Suns de Arizona. Mide 2,03 metros y juega de escolta, ha pasado por multitud de equipos e incluso tuvo tiempo de ganar el ‘Concurso de Mates’ del All-Star de 2007 celebrado a lo grande en Las Vegas. Pero no es de eso de lo que quería hablarles, sino de una peculiaridad en la anatomía de Gerald Green, Jr. Le faltan un par de falanges en el dedo anular de su mano derecha, como consecuencia de un mal mate y de un día lluvioso cuando practicaba de joven el street basket. Ese detalle no sólo no merma su rendimiento en la pista, sino que constituye un elemento diferenciador que un periodista local propuso explotar en bien del equipo: los aficionados cerrerían filas entorno a su estrella si se ponían a la venta los clásicos guantes de goma espuma que el público levanta para animar a su equipo, pero con el dedo anular expresamente disminuido. Los Phoenix Suns aceptaron la idea y la pusieron en práctica, los aficionados respondieron a la iniciativa, y esta noticia curiosa, que en otras circunstancias no hubiese pasado de los medios de comunicación locales, ha trescendido al planeta entero. De hecho, aquí estamos, ustedes leyendo y un servidor escribiendo sobre ello.

Un poco de envidia sí que sugiere la historia, ¿verdad? Esa rapidez de actuación es encomiable. Y el éxito de una campaña de marketing surgida de un ‘tweet’, no digamos. El fondo de marketing que recogen las cadenas de franquicia, y que suponen el pago alícuota de todos los miembros de su red, acaba a menudo convirtiéndose en una fuente de problemas. Porque no se sabe qué hacer con él, o porque se emplea mal. Por eso, cuando una organización sabe lo que tiene entre manos, y dispone de unos buenos profesionales al frente de su departamento de marketing da gloria ver los resultados. Y fíjense si el royalty de publicidad será para muchas franquicias de medio pelo un auténtico engorro que hasta se han inventado la falsa excusa del «nosotros preferimos no lastrar a los franquiciados cuando están arrancando, obligándoles a gastarse lo que no tienen». Como si la publicidad fuese un gasto, en lugar de una inversión. ¿Es que no han aprendido nada, o es que nos toman por bobos?

Franquicia y deporte: la primera ha de ser profesional; el segundo, puede serlo, aunque también cabe el deporte amateur. En el mundo de los negocios, no. Y menos, cuando el dinero que está en juego es el de otros.

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