Shiatsu, tuina, ayurvédico… Templo del Masaje promociona una especialidad diferente cada día de la semana

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‘Una Semana de Masajes por el Mundo’, pero sin salir de Madrid, es la oferta de Templo del Masaje (www.templodelmasaje.com), una red de centros de salud, belleza y relax, especializada no sólo en masajes terapéuticos y relajantes, sino también en tratamientos estéticos. Así, ‘kobido’, tailandés, sueco… son algunas de las especialidades de masaje que sus responsables se han propuesto popularizar, pues aseguran que «quien las prueba, rara vez puede resistir la tentación de volver a por más», asegura una de las fundadoras de la cadena, Maribel Corpa.

Templo del Masaje es una cadena con cuatro centros especializados no sólo en masajes terapéuticos y relajantes, sino también en tratamientos estéticos, que para hacer gala de su nombre propone ‘Una Semana de Masajes por el Mundo’. «La idea es, sin salir de Madrid, poder recibir los diferentes beneficios de las distintas técnicas manuales que han triunfado a través de los siglos; que se sirven de presiones, estiramientos, amasamiento y demás procedimientos para trabajar el cuerpo, y que más en la antigüedad que en la actualidad se usaban para tratar dolencias y enfermedades», explica Marina Corpa, una de las fundadoras de la cadena.

El masaje tailandés o ‘nuad boran’ es parecido al ‘shiatsu’. «Ambos cubren el cuerpo completo, en un fouton en el suelo; y suele hacerse con ropa», continúa Marina Corpa. «En el tailandés se trabaja con todo el cuerpo, y tiene ciertas posturas que recuerdan al yoga y sus estiramientos, y viene muy bien para recuperar elasticidad, tanto por atrofia como por alguna lesión. Por contra, el ‘shiatsu’ trabaja sobre todo con presiones de los dedos y manos». El ‘tuina’ o masaje chino es probablemente la terapia más antigua que se conoce y que aún se practica. Junto con la acupuntura y la fitoterapia, constituye el corpus de la Medicina Tradicional China (MTC). Se basa en la idea de la existencia de una energía vital, el ‘qi’, de cuyo equilibrio dependen todos los procesos del universo y de la persona. Su objetivo, por tanto, es prevenir y restaurar los desequilibrios que se producen en ‘qi’ que circula por el cuerpo, a través de canales energéticos llamados meridianos. El ‘tuina’ se recomienda para tratar dolores crónicos de cuello, hombros o espalda, lumbago, ciática, “codo de tenista”, dolor de rodillas, esguinces, desórdenes sexuales, síndrome menstrual, migraña, insomnio, etcétera.

Por su parte, el masaje ayurvédico viene de la India. Los indios consideran que hay tres tipos de constitución, ‘vatta’, ‘pitta’ y ‘kapha’, que tienen que estar en equilibrio. Por ello, se usan aceites y hierbas específicas para equilibrar estos ‘doshas’ (constituciones), así que el masaje, como los aceites y hierbas usados, deberían variar según cada persona. El masaje ‘kobido’ es un tratamiento de rejuvenecimiento facial de gran alcance, que aporta belleza, salud y luminosidad a un rostro, a veces cansado, estresado por la vida diaria. Es de origen japonés y tradicionalmente estaba reservado a la realeza. Fue pensado para aumentar la salud y longevidad, aunque siempre poniendo un mayor énfasis en la prevención, antes que en la cura. Se trata de una rica combinación de modernos métodos faciales y conceptos asiáticos tradicionales, con movimientos de percusión rápidos, amasamiento, digitopresión y terapia de los meridianos y puntos de acupuntura, combinado todo ello estratégicamente para crear un tratamiento facial revolucionario», concluye la cofundadora de Templo del Masaje. Pero la mayoría de las técnicas occidentales vienen del masaje sueco, una técnica realizada con crema o aceite, normalmente de almendras dulces, que ayuda a estimular la circulación sanguínea, el transporte de oxigeno en sangre, la actividad cardiovascular y la eliminación de toxinas de los músculos.

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