Ni franquiciar, ni franquiciable, ni franquíciate

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Desde que éramos apenas unos chavales, nuestros mayores –padres, abuelos, maestros…– nos han enseñado, con muy buena intención, que está feo repetir. Sea en una entrada de blog, en un dossier de franquicia, en una ponencia ante el público, en una entrevista de trabajo, en un correo electrónico o en esa novela inacabada con la que soñamos convertirnos en académicos de la Lengua, tenemos conciencia de que es conveniente un poco de estilo y de formalidad.

A ver. Es verdad que la repetición, cuando no tiene una función retórica y adquiere algún enrevesado nombre griego como polisíndeton, anapódoton o epanadiplosis, deriva en una prosa pobre, ruidosa y cansina. No se puede repetir todo el tiempo las mismas palabras. Para eso están los sinónimos, nos han explicado.

No seguir esta loable y sencilla consigna del lenguaje ha sido la causa, al menos en este mundillo nuestro de la franquicia, de variados estropicios. Y no sólo entre franquiciadores, sino entre consultores, periodistas especializados y hasta entre los sufridos franquicias. Me refiero a la manía de algunos de hacer de su capa un sayo y emplear el sustantivo franquicia como si fuese un verbo más. Así, ves dossieres donde aparece el lema «Franquíciate con nosotros», portales de enseñas que presumen de llevar años “franquiciando” y de que “franquician”;  y medios de comunicación que rizan el rizo y hablan de la “franquiciabilidad” de tal o cual concepto de negocio y de que si no todo sector de actividad es “franquiciable”.

Señores: el verbo “franquiciar” no existe en castellano. Y hasta que a la venerable RAE no le parezca bien necesario, debido a lo extendido de su uso, darle carta de naturaleza, no puede emplearse. En ese momento, una vez más, se habrán salido con la suya los incultos. Prefiero no imaginarme el capón que hubiese recibido un servidor del Jefe de Edición de turno, cuando ya escribía sobre franquicia allá por el año 1985, si llego a poner alguna de estas barbaridades en boca de algún director de Desarrollo –como se llamaba antes a los responsable de Expansión–. Claro que eso me pasa por tomarme la concesión de franquicias en serio.

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