Planificar en tiempos de incertidumbre

decidion en tiempos de incertidumbre

¿Es un buen momento para invertir en franquicia? ¿Es un buen momento para desarrollar tu negocio mediante este modelo de conceder franquicias? ¿Cómo va a evolucionar el mercado de la franquicia? En estos tiempos de incertidumbre, tener respuestas para estas preguntas y muchas otras relacionadas con nuestros negocios sería como poco una vanidad engañosa. Teniendo en cuenta la sensación de inseguridad, desasosiego y sospecha que nos rodea. En cualquier caso, debemos hacérnoslas como empresarios y como consultores para planificar como es debido a medio y largo plazo.

Las preguntas reactivan nuestra capacidad de análisis y de toma de decisiones. Nos sirven para plantearnos alternativas y para discurrir por cualquier camino. Y más ahora, que todo parece tener un horizonte oscuro, y los apocalípticos y pesimistas viven en su mejor ambiente.

Desde mi punto de vista, la pregunta para los emprendedores y empresarios (no solo de franquicia) es: ¿Qué vas a hacer para afrontar el cambio?

La respuesta aquí tampoco es fácil. Y en cualquier caso, creo que la mejor recomendación es no instalarse en la melancolía y la pasividad y planificar nuestra actuación inmediata de forma realista y atendiendo a las fortalezas y oportunidades que se nos presenten. Escribirlo es un ejercicio siempre terapéutico.

En cualquier caso, me atrevo a recomendar cuatro actitudes y principios para pasar a la acción:

Mantener la calma, para no tener miedo. Practicar la calma mental nos facilita la ecuanimidad y la eficacia en los tiempos difíciles.

Levantar la vista, sin dejarse atrapar por el futuro incierto y desconocido, pero yendo más allá de lo dado, de los árboles que no te dejan ver el bosque.

Ser generoso, dar para recibir, pensar en los otros para establecer o renovar relaciones, vínculos y asociaciones productivas.

Y por último, planificar; con sensatez e imaginación (creatividad) pero sin fantasías.

Esto nos pondrá en el camino y nos facilitará su tránsito, pensando siempre que debemos de ser flexibles y prever que, en cualquier momento, dadas las circunstancias, quizá tengamos que volver a cambiar de rumbo.

Si volvemos a nuestra especialidad, el mundo de la franquicia, creo honestamente que este modelo de desarrollo de negocio no solo seguirá teniendo vigencia en estos tiempos, si no que será potenciado. ¿Por qué pienso esto?

Porque seguirá habiendo inversores que vean en este modelo una forma segura de invertir o de desarrollar su carrera profesional, el dinero no va a desaparecer.

Porque el modelo es idóneo para fomentar las economías de escala con menor riesgo, y esto va a ser importante en los próximos meses y años.

Porque el emprendedor por necesidad necesita ayuda y el modelo de franquicia está diseñado para proporcionársela.

Y hablando de ayuda, otra actitud básica en estos tiempos tiene que ver con la capacidad de pedir ayuda (y de ofrecerla), y aquí es donde considero que debemos reivindicar nuestro oficio de asesores y consultores (en este caso de franquicia). Si confías en un asesor laboral o fiscal para gestionar tu administracion de personal o tus impuestos, con mayor motivo considero que un autónomo o pequeño empresario debe confiar en los consultores especializados y profesionalizados que le ayudarán a desarrollar su negocio desde la intervención honesta y poniendo sobre la mesa su experiencia en este campo.

Así pues, como última recomendación creo que debemos de acostumbrarnos a pedir ayuda.

Como conclusión de estas líneas decir que todo cambia, la crisis está siendo fuerte, pero se pueden abrir puertas, ayudándonos, siendo profesionales y honestos y consolidando negocios que ofrezcan alternativas válidas para convertir la crisis en una oportunidad de crecimiento.

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