La importancia de la responsabilidad social corporativa para las franquicias

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En palabras de Warren Buffett: «Hacen falta 20 años para construir una reputación, y cinco minutos para arruinarla». Y es que, en el actual clima empresarial, y especialmente en aquellos sectores que prestan servicio al público en general (B2C), los programas de responsabilidad social corporativa (RSC) ya no son un beneficio adicional. Son un requisito.

Origenes de la RSC

Para aquellos que quizás no lo sepan, el concepto de responsabilidad empresarial se acuñó a finales de los años 60, pero realmente ha cobrado mucha mayor importancia durante la última década. Y aunque abarca un amplio significado, generalmente se refiere a la participación y las actividades de una empresa con respecto a los problemas éticos y sociales que afectan a las comunidades en las que opera.

En un principio, esto se interpretaba como acciones filantrópicas, orientadas a proyectar una imagen más positiva, con el objetivo final de favorecer los resultados económicos. Hoy en día, los programas de RSC deben ser mucho más que eso: auténticos, reales y parte de la cultura de una marca, para que sean significativos y fructíferos. Así, ahora el espectro se extiende para incluir cambios en el propio funcionamiento interno de una organización, enfocados hacia conseguir un futuro más sostenible.

La RSC en la franquicia

No hay duda de que, dentro del sector de las franquicias en España, se tiene muy en cuenta la responsabilidad social. Así, son habituales las iniciativas solidarias de franquiciadores y franquiciados, ya sea con campañas de recogida de materiales, participación en actos de ayuda a los necesitados o donaciones. Sin olvidar que el propio sistema de la franquicia facilita a muchas personas la oportunidad de iniciar sus propios negocios.

Sin embargo, y aunque todos los programas de RSC son positivos, son menos comunes las historias de enseñas que adoptan políticas ambientalmente sostenibles, o de asociados que toman medidas de conciliación laboral o para favorecer la igualdad de oportunidades a sus empleados. La buena noticia es que sí hay redes de franquicias que llevan a cabo estos esfuerzos.


Aquellas marcas que desarrollan su responsabilidad social consiguen un rendimiento más sólido en el mercado, una mayor reputación y lealtad del consumidor, y una mayor retención y atracción del talento.


Ventajas para la franquicia

A la vista de esta situación, que supone que una buena parte de la empresas en franquicia no contemplan una estrategia de RSC, cuando desde Negocio Franquicia nos ponemos en la piel del hipotético responsable de una enseña para hallar una explicación, no podemos sino preguntarnos los beneficios que aporta. La respuesta es clara: aquellas marcas que desarrollan su responsabilidad social consiguen un rendimiento más sólido en el mercado, una mayor reputación y lealtad del consumidor, y una mayor retención y atracción del talento.

Aunque –para algunos– esta frase pueda sonar a vaguedad, su explicación se fundamenta en hechos. Concretamente, en todos los estudios (como el elaborado por Nielsen en 2015) que demuestran que los hábitos de los nuevos consumidores, tanto millennials como la generación Z, favorecen a aquellas marcas comprometidas social y medioambientalmente. Por tanto, si hoy la RSC ya parece algo a tener en cuenta, el día de mañana lo será aún con más razón.

Esto también desempeñará un papel crucial en la expansión de las enseñas a la hora de llegar a sus futuros franquiciados. Y es que, a medida que más y más millennials comiencen a invertir en el sector, la importancia que le prestan a que un negocio sea ético y sostenible se convertirá en un factor clave en la selección de una u otra marca.

Pasos para implantar una política de RSC

Siguiendo el razonamiento anterior, para cualquier cadena de franquicias resulta importante adoptar programas de RSC; aunque el motivo no puede ser mejorar sus resultados, sino que el primer y principal objetivo será aportar una contribución positiva a la sociedad. Un plan de RSC adecuado debe garantizar que los clientes sepan que, con la compra de sus productos o servicios, están ayudando a contribuir a causas que son significativas para ellos. Además, estas iniciativas tienen que estar enfocadas hacia la creación de experiencias positivas que involucren a la comunidad, los empleados y los socios afiliados –proveedores, etcétera–.

Así, podemos encontrar buenos ejemplos de RSC en franquicias como Starbucks, que durante la pandemia del coronavirus ha lanzado una campaña para prestar asesoramiento en salud mental a los miembros de su equipo. O el caso más cercano de Nails Factory, con sus iniciativas para favorecer la empleabilidad como el reciente acuerdo con la Agencia de Empleo de Madrid.

En definitiva, hay muchos motivos por los que la responsabilidad social corporativa resulta importante para cualquier franquicia, pero todos se resumen en que es “lo que hay que hacer” si queremos lograr un impacto positivo en los demás y asegurar un futuro ético y sostenible.

Fotografía portada: Free-Photos

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